jueves, 19 de junio de 2014

La carne es débil. La mandíbula también

Te cachimbeás por 2 horas haciendo ejercicio. Te escapás a caer del mareo y cansancio. Llegás con la rodilla raspada porque te arrastraste al mejor estilo de Iker Casillas contra la Holanda de Robben y 'Juan Persi' jugando squash.



Nada de eso importa. Vas para tu casa con actitud de Clint Eastwood, viendo al horizonte y pensando " Hoy sí vieja. Hoy le hacés huevos en la cena. Nada de pan tostado con queso crema. Nada de pescado con empanizador Kellogs. Hoy toca comer plantita seca con agua caliente (Avena)"


Entrás a tu casa y el singular aroma a frito llena tus pulmones. Sos fuerte men, vos podés.

-¿Vas a cenar?
-Sí. Avena
-Hay choripanes. Con baguette de Le Croissant

Se cae el façade. Lo debo aceptar: La comida es mi debilidad. Ya mejor ni me doy paja. Llevo un niño gordito dentro de mí y al chichí hay que consentirlo.

Buenas noches


P.D. Me serví sorbete de postre. Puesí chis, si la vas a hacer negra hacela peluda (y trompuda)