lunes, 25 de julio de 2011

El que nada debe nada teme


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En una empresa, si alguien no hace su trabajo como se lo exigen, lo despiden. En una institución pública debería de ser igual. Claro, en una empresa privada es más fácil medir eficiencia según el rubro. Algunos podrán hacerlo por medio de ventas, producción o alguna medida de desempeño. En un ente público es más complicado.
¿Cómo se mide la eficiencia de un empleado de una alcaldía? ¿Partidas de nacimiento entregadas por semana? ¿Y la de un diputado? ¿Mociones hechas por año? Es muy difícil medirlo, más que una medición cuantitativa, debe ser una cualitativa.
Existe otra diferencia: el fin de una empresa privada es crear riqueza, las instituciones públicas buscan crear bienestar social para su ‘patrono’ que seríamos todos los ciudadanos. Hablando específicamente de los diputados, así como nosotros los ‘contratamos’ y ‘despedimos’ (¿O lo hacemos?) por medio del voto deberíamos de tener las métricas o estándares necesarios para juzgar a cada uno dependiendo de su desempeño. Esto se llama ‘rendición de cuentas’.
Los diputados son, en teoría, los representantes del pueblo. Siguiendo la metáfora de la empresa, nosotros la población somos su jefe. El problema es que sus lealtades responden a quienes realmente los escogen, que son las cúpulas partidarias. Aquí yace la importancia que tiene una reforma electoral en la cual cada uno de nosotros sepa por quien votó.
Si yo sé por quién voté, voy a estar más vigilante de su ejercicio. Sé a quién debo castigar o premiar con mi voto de acuerdo con lo que a mí me parece o no. Dentro de un partido político hay muchos diputados, unos tienen un desempeño notable y hay otros que quizá le aportarían mayor valor al país si son nombrados patrimonio cultural,  si continuamos votando con el mismo sistema con que votamos en el 2009, a quién premiamos o castigamos es al partido.
También tenemos otra gran deficiencia para tener una fiscalización efectiva del Salón Azul, no tenemos un acceso completo a las actividades que toman lugar dentro de la Asamblea.
Para empezar, no tenemos disponible la información completa de la preparación académica de cada diputado. Se puede encontrar la de algunos, la de otros no. Sería interesante hacer una análisis demográfico de ellos, y saber cuál es el nivel de escolaridad promedio, cuál es el porcentaje de graduados universitarios, y analizar todas estas cualidades y más por fracción partidaria.
No solo eso, los ciudadanos no tenemos acceso a saber cómo votó cada uno de los diputados en las distintas mociones y propuestas legislativas. Se puede saber con votos de cual fracción se aprobó, por ejemplo, el decreto 743, pero no cada voto con nombre y apellido.
Claro, ha habido avances. Ya podemos descargar documentos de temas que se trataron en sesiones plenarias y un canal de televisión donde podemos ver lo que pasa en las comisiones y plenarias. Todo esto es necesario, pero insuficiente como para llevar un récord efectivo.
Entonces, ¿cuál es el incentivo para velar por los intereses de sus representados? Quien por buenas intenciones trate de velar por ellos y no por los intereses sectoriales, muchas veces clientelistas, de los partidos políticos será tachado de ‘macho sin dueño’ y va para escalones más abajo en las listas cerrada en las próximas elecciones.
Si los diputados de verdad están haciendo un buen trabajo y ejercicio de sus cargos, ¿cuál es el problema de votar por personas?  Por sus méritos serán recompensados, y los que no, serán justamente castigados por el pueblo -a quienes debidamente tuvieran que representar- y no por las cúpulas de sus partidos.

lunes, 11 de julio de 2011

De incentivos adversos...intercambios estudiantiles en ESEN

Es muy curioso el caso de los intercambios estudiantiles. Cuando a uno lo 'escogen' ya sea por sus méritos académicos, personales, etcétera para irse a estudiar a otro país en representación de su alma matter piensa tener todo el apoyo de la misma institución trás de uno.

En el caso de la ESEN no es que no se tenga, hay muchas personas involucradas para facilitar y tratar de hacer el proceso ágil y eficiente. Sin embargo algo en lo que, a mí punto de vista, están fallando es en el tema de traducción de notas.

A la hora de pasar las notas, de Chile o Alemania (Desconozco como tratan las notas mexicanas) al formato salvadoreño no hacen una 'traducción' que refleje efectivamente el trabajo que se hizo fuera. Por ejemplo en Alemania las notas van del 1 al 5, siendo 1 la mejor nota, 4 la nota mínima para pasar y con 5 se reprueba. En ESEN, independientemente de que uno haya sacado 1 o 4 la nota de la equivalencia es el CUM de estudiante.

A mi me extraña, que esté tan mal este sistema. ¿Cuál es el incentivo que hay para salir extraordinariamente bien y representar dignamente a la universidad? Si cuando regresés, independientemente que te hayás matado estudiando para un 1 o hayás ido pasando todo con el mínimo esfuerzo para el 4 pesa lo mismo.

Es probable que hayan otros incentivos para salir bien, como dar una buena imagen, pero eso está muy a criterio del individuo. Igualmente el hecho que se vayan de intercambio presupone que estos estudiantes son muy sobresalientes, aunque no sea siempre el caso (Ejemplo vivo es que yo me fui). Creo conveniente corregir este sistema de traducción de notas. Desconozco la razón por la cual funciona como lo hace hoy, pero está en los mejores intereses de la institución (y por razones de 'justicia') 'premiar' a los estudiantes eficientemente con los frutos de su trabajo.

Espero los alumnos que se van pronto hagan presión para que a ellos no se les haga lo mismo. Sépanlo antes de irse, que como están las cosas, sus esfuerzos, si son sobresalientes, no serán tomados en cuenta por la ESEN.

jueves, 7 de julio de 2011

Prepotencia

Uno creería que alguien al llegar a ser un alto mandatario público se tiene en alta estima, claro, no cualquiera llega a ocupar un cargo así, algo de mérito debe tener, especialmente si se trata de un ex-presidente. Debe de ser algo de mucho orgullo, supongo que muchos se habrán jactado y muchos más lo seguirán haciendo.

También es cierto que hay que predicar con el ejemplo, y creería yo, que alguien con una experiencia tan importante como la es haber sido presidente de la república debería de ser una persona nada menos que decente.

Me enteré hoy, que por la mañana iba entrando al Hospital de la Mujer un ex-presidente arenero, Calderón Sol. La entrada al hospital es una subida de un solo carril. Cuando él iba a subir en su camioneta venían 3 carros para abajo. Fácilmente pudo haber retrocedido para dejar que salieran los 3 carros del hospital. No, él mandó a su chaneque a mover a los 3 carros que iban para abajo para que él pudiera entrar.

No se si él cree que es dueño del país o qué. Me parece una actitud burda, detestable y extremandamente prepotente. Esto solo me comprueba que ni la clase social ni la instrucción académica le asegura la educación a una persona.

Y sí, puede ser que haya tenido una emergencia (Lo cual hace de su decisión de retrasar 3 carros totalmente irracional) pero él es un civil como cualquier otro, y como tal debe respetar algo tan sencillo como esperar su turno.

Como diríamos en buen salvadoreño, realmente me encachimbé cuando me contaron esto...