lunes, 23 de mayo de 2011

Poema al fútbol

Navegando por ahí me encontré este poema que leí hace un buen rato. No es que yo sea un jugador profesional (ni uno decente, mucho menos). Pero sí me identifico con varias de estas cosas. Así que para los que nos encanta el fútbol, acá les va esto:
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Cómo vas a saber lo que es el amor si nunca te hiciste hincha de un club.

Cómo vas a saber lo que es el dolor si jamás un zaguero te azotó la tibia y el peroné.

Cómo vas a saber lo que es el placer si nunca le ganaste un clásico a tu eterno rival.

Cómo vas a saber lo que es llorar si jamás perdiste un clásico sobre la hora con un penal dudoso.

Cómo vas a saber lo que es el cariño si nunca acariciaste la redonda de chanfle entrándole con el réves del pie en el cachete para dejarla jadeando bajo la red.

Cómo vas a saber lo que es la solidaridad si jámas saliste a dar la cara por un compañero golpeado sin fe desde atrás.

Cómo vas a saber lo que es la poesía si nunca tiraste una gambeta.

Cómo vas a saber lo que es la humillación si jamás te hicieron un caño.

Cómo vas a saber lo que es la amistad si nunca devolviste una pared.

Cómo vas a saber lo que es un orgasmo si jamás diste una vuelta olímpica de visitante.

Cómo vas a saber lo que es el pánico si nunca te sorprendieron mal parado en un contragolpe.

Cómo vas a saber lo que es morir un poco si jámas fuiste a buscar la pelota adentro del arco.

Cómo vas a saber lo que es la derecha si nunca jugaste en equipo.

Cómo vas a saber lo que es la xenofobia si en ninguna cancha te gritaron " negro de mierda".

Cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a doce pasos de un fusilero dispuesto a acabar con tus esperanzas.

Cómo vas a saber lo que es el barro si nunca te tiraste a los pies de nadie para mandar la pelota sobre un lateral.

Cómo vas a saber lo que es el egoísmo si nunca hiciste una de más cuando tenías que darsela al nueve que estaba mejor ubicado.

Cómo vas a saber lo que es el arte si nunca inventaste una rabona.

Cómo vas a saber lo que es la música si jamás cantaste haciendo equilibrio sobre un paravalancha.


Cómo vas a saber lo que es la clandestinidad si nunca te tiraron un pelotazo para que te aguantes vos sólo a toda la defensa rival.

Cómo vas a saber lo que es la injusticia si nunca te sacó tarjeta roja un referee localista.

Cómo vas a saber lo que es el insomnio si jamás te fuiste al descenso.

Cómo vas a saber lo que es el odio si nunca hiciste un gol en contra
y cómo vas a saber lo que es la vida, hijo mío, si nunca, jamás, jugaste al fútbol.



sábado, 21 de mayo de 2011

Kindle, crónica de una tragedia anunciada por Orwell

Cuando le he comentado a varias personas que me compré un Kindle varios me han dado una mirada de desaprobación. Como que fuera un blasfemia reemplazar ese sublime 'feeling' que te da el tener un libro en tus manos y sentir su olor,y el privarte del sentimiento que da girar la última página. Todo esto lo comparto, pero por motivos de ser prácticos (Para no andar cargando libros a todos lados), conseguir libros a un menor precio, tener un menor impacto ambiental y porque valoro más el contenido del libro que su portada, prefiero andar toda mi biblioteca en un pequeño aparato de casi 9 onzas con una batería que dura un mes.


El debate de papel vs digital, creo yo, tiene una mayor importancia que el mero sentimiento que puede dar o no dar el medio que usemos para leer. Lo que sí me preocupa es que, quizá en un futuro, lo digital reemplazará por completo lo físico (Esperemos que me equivoque).

¿De dónde emana esta preocupación?

Si todo el conocimiento está almacenado de forma digital (Historia, literatura, fotos, etc.) no sería muy cínico creer que existen/existirán entes o personas con un poder inmenso sobre este tipo de información. Con este poder viene la amenaza de poder modificar la historia, desaparecer personas de fotos, en fin, lavarle el coco a la gente. No veo la idea como una muy descabellada, Stalin ya lo hizo sin necesidad de photoshop. Creo que es una amenaza real que podamos llegar al punto donde toda la información sea controlada y nos encaminemos a un mundo bien al estilo de George Orwell en su novela '1984'.



¿Y usted qué piensa?¿Nos tenemos que preocupar o me estoy abatiendo por gusto?

Nos vemos!

jueves, 5 de mayo de 2011

REFLEXIONES SOBRE EL LIBERALISMO (¡AYÚDAME HAYEK!)

Por: Gumercindo Ventura
Twitter: @gumer88

Así como a los católicos nos enseñan los 10 mandamientos, en la (mi) universidad se predica un modelo económico que más que un decálogo pareciera una narración del Consenso de Washington. Y no es que este profese un ‘liberalismo’ puro, pero es como un diamante en bruto, algo con potencial y creado con el fin de cerrar ‘las venas abiertas de América Latina’ causadas por la famosa década perdida de los ochentas.

Estoy seguro que hay muchas personas, de mi generación y otras, que son mucho más letrados en estos temas del intervencionismo vs liberalismo – yo no puedo citar a von Mises. Sin embargo, el tema me ha llamado mucho la atención, pues últimamente como que está de moda autoproclamarse ‘liberal’. Para ponerlo en español, el liberalismo es básicamente la creencia que menos Estado es mejor, que entre menos intervenga éste y más libres estén los mercados, más incentivo hay para que haya eficiencia y menos costo social. La famosa mano invisible de la que hablaba Adam Smith en la “Riqueza de las Naciones” hace que las fuerzas del mercado, Oferta y Demanda, -sí, con mayúsculas- regulen el mercado llevándolo a un equilibrio eficiente. También se piensa que el Estado es ineficiente porque no tiene los incentivos del privado para maximizar utilidades.

¿Y el gobierno qué?

En ese mambo hay unos más aventados que otros; unos quieren cero gobierno, otros que se reduzca a solo garantizar derechos y seguridad física y jurídica.

Yo no sé la respuesta; a mí no me miren que no soy Chicago boy, aunque tenga un poster de Milton Friedman. Lo que sí sé es que el intervencionismo o una ‘ayudita’ del gobierno tampoco es un engendro de Satanás. Leyendo “Basta de Historias” de Andrés Oppenheimer (yo sé que molesto con ese libro pero es tierra fértil para ideas y discusiones, léalo) me pareció interesante lo que hizo Chile para activar el rubro de salmones. Se llevaron a empresarios a Noruega, en ese entonces el mayor productor mundial de salmón, fueron a ver cómo trabajaban ellos e imitaron su modelo para ser eficientes. El gobierno corrió con parte del riesgo del rubro por ser uno virgen subsidiando parte de los créditos para la inversión -subsidios e incentivos fiscales que fueron eliminándose poco a poco- y en cuestión de un par de décadas Chile, junto con Noruega, son los dos mayores productores de salmón del mundo.

Yo no digo que el gobierno tenga que meterse a activar o reactivar todos los rubros de un país, pero en lugares como El Salvador quizá no sería tan dañino -y táchenme de populista- hacerle caso a Keynes y trabajar un poquito en algunos rubros. ¿Cuáles rubros? Educación para empezar.

Otra área es la exclusión por la pobreza; en lugares sumamente excluidos como la comunidad ‘Viuda de Alas’ en El Salvador donde la gente vive en pobreza extrema. Es sumamente difícil para estas personas integrarse a la fuerza laboral porque, por el problema de la delincuencia y al ser vinculados con su zona de vivienda, no se les otorga trabajo por miedo a su posible contacto con el crimen organizado.

¿El mercado va a regular esto?

No lo sé, yo creo que una ayuda mal no cayera. Y sí, puede ser que esta exclusión social sea el hijo bastardo de tanto intervencionismo e irregularidad que se ha manejado en nuestra política mercantilista de las últimas décadas, pero si no se hace nada al respecto, este círculo vicioso seguirá en caída libre. ¿O algunos piensan que no se ha tirado del avión?

*Esta columna es propiedad y fue publicada primero en www.mediolleno.com.sv , debes mencionar esta fuente en caso de compartirla.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Pensamiento del día (Sobre los besos...no, no de los de enamorados)

Cuando estaba todavía en el colegio recuerdo que mi profesor de filosofía, un gringo, nos hizo una crítica hacia nuestra sociedad. Nos dijo que en El Salvador somos unos clasistas. A lo cual toda el aula reaccionó con rechazo, alegando que eso no era cierto y que, por lo menos, los que estábamos en su aula no considerábamos a una persona como 'inferior' o 'superior' por su nivel de ingresos.

El sólo nos respondió con un ejemplo, nos dijo:

"Ustedes creen que no lo son pero sí lo son. Yo me quedé sorprendido al llegar al país, que ustedes entré sí se saludan de beso y lo ven como algo normal. Cuando contratamos a nuestra empleada doméstica y la saludé la intenté besar en la mejilla, como usualmente se saludan ustedes, y ella se asustó y se alejó. Ustedes solo se saludan así dentro de su clase social"

Ante el comentario nadie respondió nada y todos nos quedamos pensando al respecto...